La realidad
despierta
cuando un
trozo de vidrio
nos corta las
manos.
©Beatriz Iriart
La vida
es una burla contínua
a nuestra ingenuidad.
B.I.
La realidad
despierta
cuando un
trozo de vidrio
nos corta las
manos.
©Beatriz Iriart
Se esconde la noche
tras la bruma infernal
de un gélido agosto
y en el silencio tortuoso
arriban, crecen y se
debilitan
los sueños
para que no muera el día.
©Beatriz Iriart
Obra:
Vincent Van Gogh
Dedicado a Esther Dita Kohn de Cohén,
quien perdió a cientos de familiares en
el Holocausto y ha dedicado su vida a
mantener la llama encendida
En espacios oníricos
congregados
con los
recuerdos
enunciamos
sus nombres.
Valoramos la vida.
La
protección.
Y el
amor que perdura
al igual que el aceite
de los Macabeos
en el candelabro.
©Beatriz
Iriart
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Renglones
torcidos.
Imperfectos.
Señalados
por
los “renglones perfectos”
de la
sociedad.
Cuando
irónicamente
TODOS
integramos
la Caligrafía Universal.
©Beatriz
Iriart
el
augurio de no dejar que las tormentas
nos
lleven a lugares oscuros y solitarios
ni a
los huecos provocados por los buitres
que
acechan el comienzo de los sueños
en las
estaciones sombrías.
Ansiamos
la
promesa que no llega
el
sendero correcto
iluminado
sin prisa.
No
caer en los avismos desiertos
causados
por los últimos destellos
de las
partidas.
Lentamente
aceptamos que la luna
se
refugie en los regazos.
El
egoísmo de la misma.
Y los
interrogantes
que
apartaron
temporalmente
las
señales
incumplidas.
©Beatriz
Iriart
Una
noche sin luna.
Aves
siniestras.
Senderos
diabólicos
trazados
en piedras
que
doblegan
la
bajamar.
Y
doblegan
el
paso de los errantes
que
huyen
de
su ventura.
Solamente
con
los frutos amargos
cosechados
en
el estío.
©Beatriz
Iriart
No
ríen
no
cantan
no
lloran.
Sentenciados
en quimeras fatídicas
su
sombras vagaran
entrelazadas
con
destellos
anhelantes
de
cumbres y desafíos.
©Beatriz
Iriart
Fotografía:
Ribes Sappa
A la memoria de Raúl Zeleniuk
En el vergel
han florecido siete
de tus "incipientes damas de noche"
siete fueron tus gritos
siete son los recuerdos
siete tus muertes
y tus "incipientes damas de noche"
traen siete vidas
cuando desaparece el sol
y yo
aguardo.
©Beatriz Iriart, poema y fotografía.
Al costado de la muerte
existen perfiles acuosos.
Y cual Prometeo asumimos
la carencia de lamentos
ante la ira de la Deidad.
Se suman crueldades inmerecidas
burlas intrínsecas
dolencias hemisféricas
edades inalcanzables
nocturnos eclípticos.
Las respuestas se bifurcan
diseñando hilvanes
de un boceto sin medida.
©Beatriz Iriart
Fotografía: Ribes Sappa
Lucharon
por la culminación infernal
de tierra y piedras
y para que se esfumara
el humo en la nieve
al restaurar el aliento
y la vida
en los juncos inertes
intentando ahuyentar
de las cadavéricas alcantarillas
los simulacros inclementes
de la muerte.
©Beatriz Iriart
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Crecimos rápido
con jardines mutilados
ideas ultrajadas
y miedo en las esquinas.
Crecimos.
Con la garganta sin gritos
ausencia en los ojos
preguntando
en las tardes de escorpio
si existe
EL OLVIDO.
©Beatriz Iriart
Obra: Luisa Richter
El paso doblegado
ante la arena enemiga.
El ánfora y Bach se conjugan
en la geometría del cuerpo.
Las Druidas condenan
la ira azul que te circunda.
Modelan vidas y muertes
Culpas.
Laberintos.
Y los casilleros de tu extraño linaje.
©Beatriz Iriart
Obra: Luisa Richter
Los estruendos
precipitan
los temblores
paralizan.
Clamamos a seres
que no arriban.
Con avidez conjuramos
el amparo de vientres
que nos gesten
nuevamente.
Somos la
TOTALIDAD
de una mujer y un
hombre
desterrados por
caóticas órbitas
por crujientes leños
y por esfinges
con incógnitas que
NO DEBEMOS DESCIFRAR.
© Beatriz Iriart
Fotografía Giovanni Gilli